martes, 28 de febrero de 2017

Cruces, Olvido... Esperanza.


Esta noche pasada, como todas, me fui para la cama con mi viejo transistor. Lo pongo bajo la almohada desde donde su sonido me llega amortiguado cual susurro íntimo. El locutor de esta emisora que suelo escuchar, habla para los insomnes, voz pausada, entrañable ya a fuerza de escucharla día tras día. Me recuerda al dramaturgo José Manuel Alcántara de la película Asignatura aprobada y sus soliloquios en la radio. Posiblemente sea por la pareja deriva de nuestras vidas; Ambos hemos fracasado en nuestro matrimonio. Lo suyo solamente es ficción, lo mío, tan cierto como que estoy viendo las dos y veinte de la madrugada en el reloj sobre la mesilla.

El locutor, suele poner música añeja que ya casi no se oye más que en contadas ocasiones. Hoy, sin embargo, y contradiciéndose a sí mismo, ha puesto un triste tema, cuando su monólogo hablaba de lo maravillosamente alegre que es el amor. Y para encima, según mi modo de ver, la letra de la canción también es una paradoja.

Hoy vuelvo yo a recordar
Y me parece mentira
Ya todo aquello paso
Todo quedo en el olvido
Nuestras promesas de amores
En el aire se han perdido

Me pregunto qué es lo que quieres decir que no acabo de entender: Si dices que vuelves a recordar, ¿porqué tres estrofas más abajo, añades que todo quedó en el olvido? Las cosas que se olvidan, es imposible recordarlas. Tú lloras por un amor al que has puesto una cruz en el monte del olvido. La mía, mi cruz, está siempre presente en mi mente. Igual que la tuya aunque digas lo contrario.

Enzarzado en estos pensamientos, he dejado de escuchar al locutor. Le oigo, pero no le escucho. Estoy rememorando desde el inicio, mi amor único y verdadero, las causas por las que me dejó, las mutuas y eternas promesas de ese amor que hoy está muerto, al menos el suyo, el de ella. Y como el locutor y el intérprete al que siempre he admirado, yo también me llevo la contraria; ahora la culpo, luego pido perdón, porque solo yo fui el causante de nuestra separación. Sin embargo, no renuncio, pues como decía Campoamor; Mi querida más fiel es la esperanza,  me suele engañar  pero no me deja.

Amigo mío, mejor hubieras hablado de la inflación en vez del amor, al menos hubiera podido culpar al gobierno, a los poderes fácticos, al petróleo, a la sequía o a las tormentas. Pero no. Tuviste que poner el dedo en la llaga que más duele, pues las llagas del cuerpo se curan con yodo y tafetán, pero las del alma no hay parche ni ungüento que las mitigue.

Una cosa es cierta; nos quisimos tú y yo con un amor sin pecado, bajo la noche callada, y como  testigo de nuestro amor, aquella luna plateada.


4 comentarios:

Elda dijo...

Me ha hecho mucha gracia la salida de lo del gobierno; pues sí que es cierto que se le echa la culpa de todo al él, o al tiempo meteorológico, jajaja.
Está muy bonito este relato con el tema del amor, del que todo el mundo habla y nadie sabe realmente lo que es ¡eso dicen!, jajaja. Bueno, creo que es una frase de Alejandro Sanz el cantante.
El olvido y el recuerdo, siempre van junto. Cuando se dice: lo he olvidado (lo que sea),pero mientras lo estás diciendo, lo recuerdas.
Me ha gustado mucho el tema desde el principio. Lo que se escribe de amor o desamor, siempre es muy atractivo, por lo menos para mi.
Un abrazo y buena semana.

Pilar Cárdenes dijo...

Ay de esas radios bajo la almohada...
Bonito relato.
Saludos

Alfredo dijo...

Elda.
Perdona el retraso, pero ando con mucho trabajo y para encima me dió por escribir un cuento que se alarga más cada vez que pienso en él.
La canción Dos Cruces es de Carmelo Larrea y han sido muchos los intérpretes que la han grabado. Siempre me ha gustado fuera quien fuera el cantante.
Romántica que eres, ya te lo decía yo: mano a mano con Gustavo.
Salu2.

Alfredo dijo...

Pilar Cárdenes.
Hola Pilar. ¿Quién no ha dormido alguna vez con la radio bajo la la almohada? Pues eso.
Muchas gracias por pasarte.
Salu2.