miércoles, 15 de febrero de 2017

Seamos uno.


No lo hago por la gente, tampoco lo hago por mi, ni por ti, lo hago por nosotros. Para que lo nuestro no acabe. Sé que nunca será igual que antes: Ni yo sentiré del mismo modo, ni tú tampoco. Lo mío, será real, no puede ser de otra forma, lo tuyo será solamente sicológico, pero eso puede ser peor, si olvidas que lo que tocas, sigo siendo yo.
He sentido mi cuerpo, siento mi cuerpo, no todo, pero todo es mío. He llegado hasta aquí, y quiero llegar hasta allá, lo más lejos que pueda. Y quiero llegar contigo.

Sé que has sufrido, que sufres en silencio, y deseo que dejes ese sufrimiento. El mío, mi sufrimiento, es por ti, es por mi, por mi mente, por mi cuerpo, por la incertidumbre de mañana. Por eso quiero vivir el hoy, este momento, este instante con toda la intensidad de que sea posible. Y eso te atañe: Necesitamos más que nunca, ser uno.

El cirujano me ha dicho que la reconstrucción va bien, en dos o tres semanas, me hará los pezones.

3 comentarios:

Elda dijo...

UY qué relato más peculiar!!! jajaja, no me esperaba para nada ese final, y no sé si lo he entendido muy bien.
Osea que el hombre se hace una reconstrucción con su amada para fundirse para siempre en uno...
Tienes como te digo otras veces, una imaginación sin límites, jajaja, lo cierto que de ello sacas unas buenas historias y con mucha personalidad.
Un abrazo Alfredo.

Alfredo dijo...

Elda.
Veo que no he conseguido mi propósito, sin duda me explico muy mal. Verás lo que quería exponer:
Hace un par de días vi en televisión un desfile con unas modelos extraordinarias. Eso me llevó a pensar lo poco que los hombres, al menos algunos, sabemos de las mujeres. Aunque comprendo que es difícil para un hombre, tratar de pensar y sentir como mujer, yo he querido hacerlo. Mi pequeño monólogo trata de eso. De una mujer, que por culpa de una traidora enfermedad, ha tenido que someterse a una mastectomía. Luego, le reconstruyen los pechos, que aún siendo con partes de su propio cuerpo, mantendrá insensibles. La mentalidad de la mujer cambia, no en lo referente a su matrimonio, pero sí respecto de su propia forma de ver la vida. De ahí la foto; una puerta abierta a la esperanza.

Eso es lo que quería hacer, dar un pequeño toque de atención sobre lo que esas mujeres pueden sentir. Minúsculo homenaje por mi parte a esas modelos que me impulsaron a escribir Seamos uno.
Salu2.

Elda dijo...

Pues ya veo que no entendí ni papa, jajaja. Ahora que lo he vuelto a leer después de que me lo has explicado, me queda claro, pero sin duda la culpa es mía que soy muy mala para leer entre líneas e imaginarme lo que el escritor quiere decir, aunque también se dice que cada lector, lee una historia...
¡Anda que mi imaginación era bien rara! jajaja.
Gracias Alfredo.
Un abrazo.