miércoles, 22 de marzo de 2017

Matar es fácil: Triste realidad.



Para matar solamente hay que tener tres cosas: Motivo, arma, y oportunidad.

En ocasiones sobra el arma, con tener dos manos es suficiente. Un buen golpe con el canto de la mano en el cogote, y listo. Así se mataban antiguamente los conejos, y pienso que aún se hace.

Los motivos siempre están ahí. Más o menos ocultos, siempre hay un motivo. Por mucho que se diga "nadie sabe porqué lo mató", esta aseveración es gratuita. ¿Quién está en la mente del asesino? Desde el menosprecio al rencor, desde el interés a la propia defensa, desde los celos hasta la orden al verdugo, desde el placer al odio.

La oportunidad solamente es necesaria en ocasiones. El que planea un crimen, buscará la oportunidad, el que menospreciando la vida de los demás, mata, le es bueno cualquier momento, lugar y situación.

Si nadie matara, la pena de muerte es muy posible que no existiera. Aunque pensándolo bien, algunos siempre encontrarán motivos para privar de la vida, con la Ley en la mano.

A veces pensamos que nadie merece la muerte, otras por el contrario, que una sola muerte no es suficiente para pagar por lo que hizo. Controvertido parece el tema, pero no lo es en absoluto: Nadie, por cualquier motivo o razón, tiene derecho a quitar una vida.

Y sin embargo, asistimos cada día más o menos impasibles a la muerte de cientos de personas. A fuerza de ver ahogados que huyen de morir por el hambre o la guerra, se nos va formando un callo en el alma. Un callo que impermeabiliza, que hace resbalar el cargo de conciencia que un día pudimos tener. Con demasiada frecuencia, no queremos conocer esas noticias, apagamos la radio o cambiamos el canal del televisor. Estamos perdiendo la conciencia, alejándonos cada vez más, de una realidad que nos circunda.


4 comentarios:

Elda dijo...

Sin ninguna duda estoy de acuerdo contigo, son tantas las muertes anunciadas por los medios de comunicación que quedamos impasibles, solamente unas palabras que no van a ningún sitio nos salen siempre: qué pena... y seguimos tal cual, pensando eso sí, que si le ocurriera a uno mismo sería terrible, pero claro los demás nos queda muy lejos. Pero también me pregunto, quizás para aliviar la conciencia... y qué podemos hacer en tamaños desastres?.
Y en cuanto a matar, pues a saber porque lo hace la gente, puede ser por tantas causas, y ninguna disculpable, a no ser por un brote psicótico...
Un buen relato reflexivo que me ha gustado leer Alfredo.
Un abrazo.

Pilar Cárdenes dijo...

Dicen que todos somos asesinos en potencia, es decir, que cualquier persona bajo presión y/o en determinadas circunstancias lo haríamos. Solo se me ocurre en defensa propia.
Reflexiva entrada, Alfredo.
Saludos.

Alfredo dijo...

Elda.
Ayer mismo hemos visto una vez más, que matar es fácil. Demasiado fácil. Por contra, la solución parece difícil, muy difícil. Habría que empezar por desterrar esas palabras malditas: Odio, Venganza, Guerra... y potenciar las opuestas. Ya desde la cuna.
Agradecido Elda.
Salu2.

Alfredo dijo...

Pilar Cárdenes.
Posiblemente sea así, lo que no es normal, es que la violencia vaya a mayores en todos los órdenes de la vida; Guerras de religión, mala saña en los deportes, violencia doméstica; hijos/padres, maridos/mujeres y viceversa... que es lo que cada día se ve nada más encender la tele o coger un diario.
Y yo me pregunto: ¿Quién lo fomenta?
Gracias por el comentario y Salu2.