jueves, 20 de abril de 2017

Quién sino yo.



Cuelga el hombre día tras día en la red, amorosos requiebros, versos encendidos, y hasta extensas parrafadas, exaltando las virtudes que cree en su amada. Y como cada nueve de noviembre, le manda un ramito de violetas.

Más, un cuchicheo, una sonrisa malévola, un gesto de la mano en la frente, con los dedos índice y meñique extendidos hacia afuera, ocultos los otros, le ponen en guardia.

- ¿Estarán insinuando lo que imagino?

Y la insinuación da paso a la certeza, y de la certeza nace otro verso que le envía al "feisbuk":

Quién sino yo
sabe de mi vida
de mi condición.
Quién sino yo
sabe de mis males
físicos y morales.
Quién sino yo
que en el amor creyó
pendiente de una rama
como fruta en sazón
al alcance de la mano
para henchir el corazón.
Ilusión  vana
vana ilusión
con tu primer beso
comenzó la traición.
Si no me querías
¿a qué el engaño?
¿a qué continuar con el juego?
¿hasta lograr el casorio?
Mis dineros buscabas
mientras a otro entregabas
cuerpo y corazón.
Erraste arpía,
como también erraron
los que de siempre pensaron
que por ser yo de buena cuna
implícita llevaba la fortuna.
Quién sino yo
sabe de mi vida
Quién sino yo
sabe de mis males,
sino, lo que yo he querido contarles.

De nada sirvió el reproche; ya hacía mucho tiempo que ella lo había borrado como amigo, por plasta.
El noviazgo, como se puede suponer, lo rompió él. (Es que ella sí era el puro demonio. Recuerda... Cecilia)




2 comentarios:

Elda dijo...

Puro demonio, si señor, jajaja.
Pero a quién se le ocurre colgar en la red sus cariños y halagos, pudiendo mandar mensajes privados?, pero claro el pobre hombre quería proclamar a los cuatros vientos su amor, y le salió rana.
Oye Alfredo, ¿es tuyo este poema tan bonito y expresivo?, me gusta mucho.
Me ha encantado esta entrada.
Un abrazo y buen fin de semana.


Alfredo dijo...

Elda.
Hubo una temporada en que iba a pescar más que ahora, que me entretenía haciendo esos versos japoneses, haikus. El poema no es lo mío, pero de vez en cuando, escribo hasta letras de canciones. (Pocas y malas)
Quien sabe si por el privado le mandaba lo escabroso. De todas formas, las cosas del amor vuelven a tarumba a la gente.
Me alegra que te haya entretenido.
Salu2.