miércoles, 3 de mayo de 2017

Engaño.


Yo seré un hombre que muera de pie. Y no lo digo con jactancia, lo digo con pesar. Tampoco moriré en olor de multitud, ese olor a flores que desprenden los que han llevado una vida casi santa. Pero tampoco mi cuerpo desprenderá el fétido olor de la corrupción, porque ya tengo dicho, que quiero ser incinerado. Moriré de pie, porque los que están a mi lado, en ello se empeñan; siempre me han visto como el recio olivo, ése árbol de luz, verdad, poder, gloria, paz y alianza, y no los voy a defraudar... aunque hayan vivido engañados.

De algunos hombres, se espera más de lo que pueden dar. Es entonces cuando mente y cuerpo se esfuerzan por parecer aquello que ellos desean. Más, ese esfuerzo, sobrehumano a veces, acaba con el árbol poderoso que creen es. De tanto mirar, de hacer por los demás, de sufrir con y por ellos, para que lleven una vida mejor, tratando de evitarles problemas, se descuida a sí mismo. La savia llega a duras penas, se agostan los brotes,  y acaba por morir agotado. Agotado, pero de pie.

 Tal vez entonces, reconozcan que no era el olivo fuerte, que, a lo más que llegaba, era a ser un saúco de ramas debiluchas. Alguien dirá; Bueno, de este árbol se colgó Judas, así que no debía de ser muy debilucho. Es cierto. La liviana madera de este arbusto, considerado maldito por ese motivo, es tan dura, que hay quien dice que de él se sacaron los tablones de la cruz de Cristo. ¡Mira por donde, Maestro y discípulo, murieron los dos en un saúco.

A veces las apariencias engañan. ¿De qué estoy hablando sino? Del engaño de los que creen lo que no es, a veces por conveniencia, del engaño de ese hombre a sí mismo: Nadie puede dar más de lo que tiene, ni exigir para sí cargar con todos los problemas ajenos, aunque sean muy próximos.

Cada cual es como es y difícilmente cambia. Por eso, y a pesar de haber reconocido a tiempo mi equivocación, sigo pensando que continuaré viviendo de la misma forma; engañando a los demás, aunque me cueste la vida.





2 comentarios:

Elda dijo...

Que equivocación vivir representando ser lo no se es, creo que es tremendamente cansino en todos los aspectos, pero es cierto que aunque no siempre, se muestra uno como no es según con quien y las circunstancias, con lo sencillo que es mostrarse tal cual, le guste o no a cada cual.
Buen texto Alfredo.
Un abrazo

Alfredo dijo...

Elda.
El hombre va de santo. Quiere parecerlo, y ahí reside el mayor engaño. Si en verdad lo fuera, sería más humilde, se callaría para sí lo que dice y simplemente actuaría conforme a los dictados de su conciencia.
En el fondo espera que los demás reconozcan lo que hace, sin darse cuenta que peca de soberbia. Se envanece y se mira el ombligo, despreciando a aquellos que no reconocen "su sacrificio". Un sacrificio que no lo es, desde el momento en que lo hace para la admiración ajena. Sarna con gusto, no pica.
No sé si morirá de pie; morirá solo, pues más pronto que tarde, los demás se darán cuenta de que su vida es una falacia.
De acuerdo contigo Elda.
Gracias por el comentario.
Salu2.