miércoles, 26 de julio de 2017

Las pegas.



Anidaban con celo las urracas en una mata de laureles. Escogieron un lugar ni muy alto ni muy bajo, que por arriba pueden venir las rapaces; el ferre, alcotán, azor, milano... y  por debajo la fuina, garduña o comadreja. Lo orientaron hacia poniente, porque los vientos suelen ser en la zona más livianos que los del este. Tejieron una especie de bola con raíces y arcilla, que afinaron y acolcharon con crin de caballo y pelusas de otros animales. La cúpula, con ramas al desgaire, esto es, con un descuido calculado para que el camuflaje resultase perfecto.
Vigilaban con esmero primero la puesta, y luego los pollos, aún más deseados por aquellos depredadores. Ladronas ellas de huevos y pajarillos ajenos, bien sabían de las triquiñuelas de los demás. Luchadoras incansables contra todo aquel que rondara el nido, con cualquiera se atrevían, y no era raro ver como ponían en fuga rapaces de mayor porte, a las que acosaban en el aire dando giros, patas arriba para tratar, sino de hacer presa, al menos de infundir temor a sus rivales. A veces, a la puesta en fuga, se asociaban otras parejas en un trabajo beneficioso para todas.

Tengo una gata que se asemeja a la gineta en tamaño y pelaje, aunque de cola más estilizada, a la que pusimos por nombre Gatoparda. También por su velocidad y esas dos rayas negras desde la comisura de la boca hasta los ojos, muy similares a las del Guepardo. Animal independiente, jamás quiso entrar a la casa, ni admitir una simple caricia. Solamente aparece por la mañana y a la noche para reclamar la comida, y no le place otro lugar que el alféizar de la ventana de la cocina. El resto del día merodea husmeando todos los rincones de "sus" posesiones. Algún topillo o ratones de campo suele dejar junto a la puerta. Es como si dijera "estos son perjudiciales y yo los cazo para ti". Sin embargo, enreda y despluma los pajarillos que coge, pero los deja tripas al aire entre la hierba. Es su instinto, pero desde que la reñimos por ello, ya no los ofrece.

Las cornejas han descubierto una buena fuente de proteínas en la comida de la gata, y a veces se la disputan. A la gata no le importa que le roben pieza más o menos del pienso seco, pero no de la chicha que le dejo en el bol doble. Es entonces, cuando las aves meten el pico con precaución, pues la gata gatuña a dos manos para espantarlas. Aunque esté ahíta, como castigo, no deja ni una migaja mientras las urracas, desde el limonero de enfrente, se lo recriminan con incesantes graznidos.

Hoy las he visto furiosas, tal vez la Gatoparda ha herido a alguna. Media docena de ellas la persiguen, importunan y se lanzan a los ojos. ¡Eso sí que no! Agarro la escopeta y me gasto media docena de cartuchos tirando al aire. De aquí en adelante, cada vez que arman algo de jaleo, les enseño la escopeta y renace la armonía.


Sí, los bichos, sean de la especie que sean, son todos muy listos y aprenden rápido.



3 comentarios:

Liliana dijo...

"Primero muerto antes de perder la vida!"
(de Chespirito)

jejeje me ha gustado Alfredo y tienes razón, aprenden superextraarchirádido!

Saludos =)))

Alfredo dijo...

Liliana.
¡Coime con la última expresión! ¿Acaso se te chispoteó?
¡Ya me dirás su significado!
Salu2.

Liliana dijo...

Jajaja muy rápido!

=)))