martes, 24 de octubre de 2017

Cosas de chigre: Cuestión de confianza.


Llegué a tomar el café a la terraza del bar, cuando a juzgar por los restos que aún quedaban, cuatro amigos se habían comido una buena parrillada. Andaricas, navajas,  almejas, langostinos y bugre, entre las tajadas de un pescado, sacado de la lonja que está justo al lado. Digo buena, porque sé como es de largo Manél, claro está, que también  cobra lo suyo.

No quisieron postre. Se tentaban la panza con satisfacción mientras a sorbos iban trasegando chupitos de una botella de Cardhu, que Manél les dejara en la mesa, mientras hablaban creo que de economía.

Uno de ellos, tomó la palabra dando inicio a lo que en principio me pareció una perorata, pero que no dejaba de tener su miga.

- Os voy a contar un cuento sobre un pequeño país que estaba en bancarrota. La inflación era galopante, la producción bajaba por falta de inversión y el tesoro no aguantaba el tirón. Cuanto más dinero se ponía en circulación, más bajaba la moneda y se estaba quedando sin oro con que respaldarla.

Llamó el presidente al ministro de economía, y le dio un ultimátum: O arreglas esta situación, o te vas por donde se fueron tus antecesores.

Y el ministro, en aquel mismo instante, propuso el siguiente plan:

- Vamos a sacar al mercado un billete de un millón de dineros.

- ¿Te piensas que nací ayer? ¿O acaso crees que soy tonto? ¿De qué carajo va a servir eso?

- Señor presidente, la idea es la siguiente: Vamos a imprimir billetes de oro, concretamente mil billetes de un millón. Todos sabemos que de nada servirá en condiciones normales, pero una cosa es cierta: Hay muchas personas que comprarán ese billete solamente por ser una rareza. El costo de fabricación apenas llegará al valor de uno de ellos, obteniendo ya un beneficio con el que al menos podremos pagar por unos meses a los funcionarios. Además, los coleccionistas pujarán por tener uno, aumentando su valor hasta límites insospechados, lo que nos dará, si no liquidez, sí fama y notoriedad.

- ¡Menuda estupidez! Desde este momento quedas cesante.

- Hagamos la prueba. Nada perderemos. Esos billetes, no serán la panacea, pero muchos pequeños inversores, pensando que nuestra moneda es fuerte, nos ayudarán a levantar la economía.

Y confeccionaron los mil billetes de oro con primorosos dibujos grabados, numerados y con las huellas impresas del Gobernador, el Cajero y el Interventor del Banco Nacional, como sistema de seguridad contra falsificaciones. A bombo y platillo, los presentaron ante los medios, y allí mismo, rompieron y trituraron las planchas, para que nadie pensara que se podrían imprimir una vez más.

¿Dio resultado la estratagema del ministro? ¡Sí! Rotundamente.
La confianza es el arte de hacer predecible las acciones de los demás para contigo. Esto es: Si eres capaz de generar suficiente confianza, tus proyectos llegarán a buen puerto. Eso fue lo que el ministro hizo, generar confianza entre el pueblo, que sentía con orgullo, que su país no estaba vencido, que había que arrimar el hombro, desterrar el pesimismo, y gritar al mundo, que ellos eran tan grandes como los más grandes.

Tal vez el cuento fuera un tanto peculiar, pero no dejaba de tener, como ya dije, su miga. Confió el presidente en su ministro, confió el ministro en sí mismo y en el pueblo, confió el pueblo en sus gobernantes, confiaron los inversores extranjeros en el potencial del país.... Y es que en la confianza basamos nuestras relaciones, y sin ella no podríamos vivir.

6 comentarios:

Elda dijo...

Efectivamente, la confianza da seguridad desde las más mínima cosa, a la más grande.
Muy peculiar desde luego la ocurrencia del ministro, podríamos gozar de alguna de ese estilo en todas las políticas del mundo y se olvidaran de las cosas absurdas que les ocupa.
Siempre un placer leer tus inspiraciones.
Un abrazo.

Manuel dijo...

Totalmente de acuerdo con la moraleja de tu cuento...Sin confianza, no hay relación que valga, en el sentido que sea.
Un placer leerte...como siempre.
Un abrazo.

Liliana dijo...

Cierto Alfredo, la confianza ayuda a creer en el "negocio", de otra forma, aunque creas que puede resultar, tal vez no se anime a invertir.

Muy bueno =)))

Saludos :D

Alfredo dijo...

Elda, Manuel, Liliana.
Hay un refrán de sobra conocido, que reza: Donde hay confianza da asco.
Posiblemente sea muy cierto... en algunas ocasiones. Sobre todo en el trato familiar o entre los amigos. Lo primordial en toda relación, del tipo que sea, es la confianza. El estar siempre a la defensiva, con la mosca detrás de la oreja y "pensando mal porque acertarás", es de personas ruines, que ni se conocen a sí mismas, ni son capaces de conocer a los demás.
Bueno, eso creo.
Muchas gracias por vuestros comentarios, un placer.
Salu2.

Marcos dijo...

Buenisimo Alfredo. Eres una mago de las finanzas, igual llegas a Ministro.

Alfredo dijo...

Marcos.
¡Anda que no tienes guasa!
Muchas gracias Marcos.
Salu2.