martes, 30 de julio de 2019

Andando caminos; Santianes, Silo y Mauregato.





Explicación del motivo por el que la espadaña se encuentra en lado posterior de la iglesia.



Palacio de los Salas de Pravia. En el escudo los cuervos.


La gran panera, a un lado de la iglesia y perteneciente al palacio, tiene 17 m de largo

En el siglo VIII, el rey Silo de Asturias, trasladó la Corte desde Cangas de Onís a Pravia, pues así centraba más la capital del reino, ampliado en aquellos momentos hasta Galicia. En Santianes, muy cerca de Pravia, mandó construir una iglesia bajo la advocación de San Juan Apóstol y Evangelista. En ella recibieron sepultura él y su esposa Adosinda, hermana de Favila y nieta de Pelayo. También fue enterrado allí el rey Mauregato hijo natural de Alfonso I el Católico, llamado "el Depravado", seguramente porque se apropió del poder que le correspondía por nombramiento a Alfonso II el Casto, con la ayuda de Abderramán I. Esta ayuda no fue de balde, pues según la leyenda, para compensar a Abderramán, Mauregato hubo de pagar tributo. El tributo consistía en la entrega anual de cien doncellas.
Este pago no gusta a los nobles, se rebelan contra él y lo matan. Como ya queda dicho, lo entierran en Santianes, Sobre su tumba escribieron en latín este epitafio:
"Aquí en Pravia yace el que fue depravado".








Somado (Somao) perteneciente al Concejo de Pravia, posee hermosas casas de indianos.


 Forcinas, donde el río Narcea y el Nalón se unen.


Palacio de Merás en Agones.


Peñaullán, kiwis y fabes a esgaya (en abundancia) la mayor producción de Asturias. Las plantaciones al fondo, a la vera del río

viernes, 19 de julio de 2019

Andando caminos; La moza y el diablo.



Sabido es, que el demonio acecha a cada paso con toda serie de arterías para conseguir la perdición de los humanos. La más común de ellas era antiguamente el pacto con él, donde se intercambia alma por belleza, longevidad, riquezas, placeres... Fausto fue obra influyente para muchas otras de similares características, y que han quedado en el imaginario de las gentes en forma de leyendas.

Hace cientos de años, se alzaba en cierto lugar de Salas un palacio en el que habitaba el señor con su hija, cuajada de virtudes y a la vez hermosa, que estando en edad casadera, era pretendida por numerosos galanes.
No muy lejos de allí, en Belmonte, y en otro palacio de similar porte, vivía una dama de tal distinción y belleza que eclipsaba a la de Salas.
El diablo, siempre rondando a los débiles, y al contrario que sucede en el cuento de Blancanieves, hizo nacer la envidia en la doncella. Cuando estuvo a punto, lanzó su propuesta: "Sufres al saber que no lejos de aquí hay una dama más hermosa que tú. Si me das tu alma, no habrá otra igual en el mundo. Y la damisela picó el anzuelo.

El padre, apremiado por la insistencia de los pretendientes, habló con su hija, llegando al acuerdo en que aquel de ellos que lograse llevar el agua desde el Pozo Verde de la Espina a palacio, obtendría su mano.
Pregonada la propuesta, algunos se retiraron a la vista de la dificultad del proyecto, de modo que solamente quedaron tres. Dos de ellos eran apuestos, gentiles y corteses, el tercero, pequeño, desastrado, feo y renco.

Comenzaron los tres a cavar el terreno ladera abajo, cada cual su acequia. Los gentiles infatigablemente, el renco apenas arañaba el terreno. La dura competición entre los dos caballeros ya daba su fruto, sin duda al día siguiente uno de los dos acabaría el primero.
Más, al día siguiente el renco galán que hasta entonces no había dado palo al agua, hizo en esa noche lo que no había hecho en un mes de trabajo. Al amanecer, el agua del Pozo Verde transcurría por la acequia abierta por arte de magia y llegaba junto a los muros del palacio de Ablaneda.
Entonces el feo pretendiente, el que se bamboleaba por efecto de sus dispares caderas, pidió lo que le pertenecía por derecho. Y el señor de Ablaneda, como buen caballero cumplidor de su palabra, pero con pesar en el alma, concedió la mano de su hija. Ella, allí presente y arrepentida del pacto exclamó:
"¡Permita Dios que se hunda el palacio antes de que yo me case con este demonio!"
Y el palacio se hundió formándose el Pozo de Fullaricos.












Torre de los Valdés donde está alojado el Museo Prerrománico de San Martín de Salas y palacio de Valdés-Salas hoy hotel y Oficina de De Información y Turismo.
Colegiata de Santa María la Mayor de Salas.

sábado, 13 de julio de 2019

Andando caminos; de Santumede a Santa María de Tina.

























En la pasada entrada vimos la ermita de Santumede, Santu Medé o San Emeterio, patrón de los mansolea, zapateros ambulantes de Pimiango,  del S.XVI. Dicen que se la dedicaron a él porque al artista, queriendo hacer una virgen le salió con barbas, de ahí la copla:

San Emeterio glorioso,
eso bien lo sabéis vos,
porque fuisteis elegido
para ser madre de Dios.

Hoy, en vez de entrar al prau vamos a ir por la senda tras de esta ermita del sanador de huesos de pies y piernas, y que transcurre un por un sendero muy bien acondicionado, parte de la ruta Bustio- Pendueles de 22 Km.
Dejamos atrás el centro de interpretación de la Cueva del Pindal, a poco encontramos una fuente, supongo que es la que antaño calmaba la sed de los peregrinos y al parecer tenía aguas curativas. Encinas, coníferas, y acebuches nos acompañan en el camino.
Las ruinas del monasterio de Santa María de Tina aparecen al subir un repecho. Hoy no hay nadie, el silencio solo se rompe por el canto de algún pájaro. Sin embargo, pronto encontramos la muestra que dejan peregrinos, devotos o curiosos; en las cavidades a modo de hornacina de las paredes, numerosas notas, supongo que rogativas o de agradecimiento, no osaría leerlas, se van amontonando.